jueves, 26 de agosto de 2010

Aww...

Ya no recuerdo cuál fue la última entrada, y no porque haya pasado mucho tiempo desde que la publiqué, sino que porque ya no me importa mucho lo que escribo. Creo que es porque no tengo nada que decir, o, si lo tengo, no lo escribo aquí. Es más, ésto que escribo ahora es el producto de un experimento. Quiero saber qué logro escribir cuando no tengo nada que escribir. Eso de escribir por obligación, pero no porque crea que tenga que hacerlo, sino porque creo que me hace bien, que a cualquier le hace bien escribir, exteriorizar, desahogarse un poco. El problema de hacerlo en blogs es que queda expuesto, queda ahí para que cualquiera llegue y lo lea. Eso no tiene por qué ser un problema, pero entiendo por qué a la gente le puede molestar. No sé. A mi me da lo mismo. Más que nada porque creo que nadie se da la lata de leer textos lateros y redundantes sobre la nada misma que escriben otros.

Creo que no le queda mucha vida a este blog. No lo cerraría, pero lo dejaría aquí, ocupando espacio digital, espacio que no es espacio porque es infinito (divago). Ya no escribo, nunca tomé la costumbre y si lo hago, lo hago por twitter o tumblr. Textos express. Rápidos, instantáneos, flash. Característicos de la generación de la que soy parte, se supone. Divago de nuevo.

Creo que esto puede ser resultado del síndrome cumpleaños. En una semana cumplo años y, aunque aún no pienso en eso (¿qué hay que pensar?) creo que me afecta. No sé por qué, pero no me gusta mi cumpleaños. Y año tras año llega esta fecha que me complica. Y no es por lo típico: hacerse mayor, sentirse poco realizado, estar igual que el año anterior, etc. No. No sé por qué es. Quizás porque al marcar una fecha de la forma en que marcamos al cumpleaños notamos cómo pasa el tiempo. Independiente de la forma en que lo ocupemos, notamos que se está yendo. Y voy a dejar de pluralizar porque sé que es algo puramente mío. Yo soy el del problema con cumplir años, aunque no signifique nada. Esa fechita incluso ha determinado el detestablemente gringo nombre del blog. Eso fue hace 2 años. Hace dos años creé el blog. Lo empecé a ocupar tiempo después, y no me demoré mucho en dejarlo.

Repito. No voy a cerrarlo. Porque así como los fotologs (ugh), y todas esas cuentas inútiles que nos creamos en varios sitios poco distintos unos de otros, el blog es un espacio que sirve como cápsula de tiempo. Saber qué pensaba (o qué decía que pensaba) a los 17, 18, 19, etc. Creo que eso es interesante, y uno no debe avergonzarse de lo que escribe. Al fin y al cabo es creación nuestra, parte de nosotros, una extensión y demás clichés.

Así que, aunque sería 'lindo' que el blog haya durado 2 años exactos, no será el caso. El blog sigue acá en caso de que quiera seguir escribiendo nada públicamente.